Fabri Galanti: el piloto que creció entre campeones y ahora quiere escribir su propia victoria

El piloto de Toyota Gazoo Racing Paraguay, Fabrizio Galanti analizó su presente, el legado familiar y su sueño más grande: ganar el Rally del Chaco.

El piloto de Toyota Gazoo Racing Paraguay abrió su mundo y habló sobre el peso del apellido, su preferencia por el asfalto, el impacto del Mundial en casa y una forma de vivir el rally que no se apaga ni siquiera cuando duerme.

En el automovilismo paraguayo hay nombres que cargan historia propia. Fabrizio Galanti pertenece a esa línea directa, es nieto de Tati, hijo de Marco y sobrino de Ale, creció rodeado de motores, caminos exigentes y una cultura de rally que lo atravesó desde chico. Hoy, desde Toyota Gazoo Racing, empieza a construir su propio capítulo.

Un apellido que impulsa más de lo que presiona

El entorno Galanti no es un detalle menor. Es una estructura deportiva con historia ganadora, pero también una referencia constante. Lejos de verlo como carga,  lo interpreta como impulso.

“Más que nada una motivación eh también es una ventaja creo muchos sentidos contar con un respaldo como me da Toyotoshi y tener a mi papá y a mi abuelo atrás mío. Son posiblemente el equipo más ganador de la historia de los rallies nacional acá”, explicó.

En su lectura, el legado no condiciona: ordena. Marca un estándar, pero también abre puertas dentro y fuera del país.

El Chaco como destino inevitable

Si hay un escenario que define su mapa emocional, ese es el Transchaco Rally. No es solo un objetivo deportivo: es una herencia simbólica y un sueño personal que lo acompaña desde siempre.

“Mi rally favorito sin duda el Transchaco Rally. Creo que es el rally que todos los pilotos soñamos ganar algún día”, expresó. 

El Chaco es desgaste, estrategia, resistencia y adaptación constante y para él también es un lugar donde la historia familiar pesa, pero impulsa.

Y en su forma más cruda habló de lluvia, barro, calor, frío, agua en el habitáculo y enlaces que se vuelven parte de la carrera.

Es un rally donde nada es estable. La hoja de ruta cambia con el clima, el terreno se transforma y la resistencia mental se vuelve tan importante como la velocidad.

También destaca algo que lo diferencia de otras competencias y es la solidaridad entre pilotos. La ayuda espontánea, incluso entre rivales, como parte de una sola identidad.

Asfalto, karting y la base de su manejo

Aunque su carrera se desarrolla principalmente en tierra, su comodidad natural aparece en otro terreno en el asfalto. Una preferencia que, según él, viene de su formación inicial en el karting.

Ese “chip” técnico le dio una base distinta, más precisa, más limpia en la lectura del auto. En su estilo, el asfalto le permite fluir con mayor naturalidad, algo que contrasta con la exigencia más cruda de los tramos de tierra o barro.

Barro, asfalto y la lectura del terreno

Dentro de su análisis técnico, reconoció diferencias entre superficies, por un lado el asfalto le resulta natural, casi instintivo y el barro, en cambio, es aprendizaje.

No lo descarta ni lo evita, pero lo entiende como un terreno donde la experiencia es clave. A mayor exposición, mayor control. Y en rally, el control no es absoluto: se construye.

Esa lectura lo lleva a una conclusión simple pero importante: el rendimiento no depende solo del talento, sino del tiempo acumulado en condiciones variables.

Cuando el rally no se apaga

Más allá de la técnica, hay un costado que define mejor su relación con el deporte. Uno más íntimo, más directo.

“Cuando duermo a la noche y sueño, sueño con el rally”, expresó.

No es una frase decorativa. Es una síntesis de rutina mental, obsesión deportiva y objetivo permanente. El rally no termina cuando baja del auto: sigue en la cabeza, en los pensamientos, en los planes.

El Mundial en Paraguay: la experiencia del espectador

Uno de los puntos más intensos de su temporada fue ver el Mundial de Rally en Paraguay desde afuera. No como protagonista, sino como observador. Y ahí apareció una palabra que resume su sensación “fomo”, esa mezcla de ansiedad y deseo por estar compitiendo.

Ver los Rally1 en acción, cruzarse con rivales del campeonato nacional en otro contexto y sentir el ambiente internacional le generó una lectura clara: quiere estar ahí.

No fue solo admiración, sino también una confirmación interna de que el siguiente paso tiene que ser hacia ese nivel.

2026: el año de la consolidación

Este año aparece como un punto de inflexión, con un proyecto más estable, continuidad en el programa deportivo y objetivos en el campeonato nacional, Galanti apunta a dar el salto competitivo.

El objetivo es, según dijo, pelear arriba y si el calendario lo permite, también abrir la puerta a experiencias internacionales que lo acerquen al nivel mundial.

En una familia donde el rally es historia, Fabrizio Galanti busca que también sea futuro.

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(Fuente de imágenes: redes sociales del entrevistado y de Toyota Gazoo Racing Paraguay)

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